domingo, 30 de noviembre de 2014

Premio de Honor AAC 2014 a Rosa Galcerán


Hace un año ya que entregamos el primer Premio de Honor a Nuria Pompeia y la Asociación  de Autoras de Cómic pasó de ser un proyecto a una realidad. Motivadas por la necesidad de un cambio en la industria del cómic, unas cuantas de nosotras decidimos empezar a caminar por nuestro propio pie, pero siempre de la mano de otras. Porque vimos que siendo conscientes del entorno, del contexto, de nuestras distintas situaciones en esto que llamamos industria del cómic y trabajando juntas por la visibilización del trabajo de las mujeres en el mundo de la viñeta, el cambio podía ser posible.

Y nos pusimos manos a la obra. En este primer año de vida, nos hemos comprometido con la lucha contra la Ley del Aborto del exministro Gallardón creando la plataforma Wombastic, un espacio de expresión para todas aquellas y aquellos que quisieron participar con su forma de mirar, de crear a través de la imagen su inconformismo hacia una norma que busca coartar la autonomía de las mujeres. También hemos comenzado un interesante proceso de autoconocimiento y organización: Nos reunimos todas por primera vez en Asamblea en el Salón del Cómic de Barcelona. Pero si de algo estamos orgullosas es de liderar la recuperación de autoras olvidadas por la historia del cómic; olvidadas por la crítica y por el público, pero no por sus hermanas de tinta.

Este ha sido una año importante para todas nosotras. Hemos vuelto al Comicca un año después de nuestra presentación en sociedad, emocionadas. Esta iniciativa -joven, luchadora e independiente- crece dándonos la mano y apoyando el sueño de un cambio social. Solo podemos daros las gracias, hermanas.


Rosa Galcerán, Premio de Honor AAC 2014

El Premio de Honor de la Asociación de Autoras de Cómic que entregamos este año es un puro acto de reivindicación histórica. Con él queremos hacer justicia con una de nuestras autoras más longevas: Rosa Galcerán tiene 97 años y la gran mayoría de ellos ha estado esperando un gesto de reconocimiento por parte del mundo de la historieta que, desgraciadamente, no ha llegado aún. Sirva este premio como excusa, como principio, como anuncio de una año de gestos hacia ella y su trabajo. 

Hace un mes, cuando le comunicamos a Rosa que le daríamos el premio, nos contaba feliz cómo dibujaba con sus hijos en su falda y algunos de los logros de los que se sentía orgullosa. También nos contó cómo se puso en duda siempre su capacidad para trabajar. "Se me cuestionaba, eran otros tiempos". Esos tiempos deben desaparecer para siempre.

Para que las cosas empiecen a cambiar hace falta compromiso. Un compromiso férreo de todas las personas implicadas en nuestra industria de cómic. Hombres y mujeres que, de verdad, quieran cambiar las cosas para que la cultura sea algo más que vender, vender y vender. Nosotras no nos vendemos. Nosotras creemos firmemente en que el cambio ha de ser a todos los niveles. Necesitamos que la divulgación, la crítica, el gremio de libreros y libreras, autoras y autores, editores y editoras sean conscientes del poder de cambio que tienen en sus manos y se involucren.

Como personas que crean, personas responsables de una imagen proyectada sobre el papel, debemos comprometernos con lo representado. Debemos trabajar para que nuestros personajes abandonen los estereotipos que nos perjudican a todos y todas, pues legitiman un sistema que nos atenaza. Trabajar la representación desde la perspectiva de género para darle la vuelta y empoderarnos; para inspirar a nuestras compañeras y compañeros; para inspirar también a las nuevas generaciones que llegan. 

Entrega del Premio de Honor AAC en la Asociación de la Prensa de Granada

La investigación, la crítica y la divulgación tienen aquí un papel más que importante: Recuperar a autoras históricas y difundir la obra de muchas que aún permanecen en la retaguardia  es una labor capital para la visibilización de una historia poblada por mujeres, todas ellas siempre adscritas a un discreto segundo plano que las ha empujado a estar fuera de la “foto finish” del Noveno Arte. Y qué decir de la edición, ¿se atreverán a apostar por una nueva generación de autoras, dispuestas todas ellas a transformar el mundo del cómic? 

La Asociación de Autoras de Cómic es esa voz. La voz de las conscientes, de las despiertas, de las unidas en hermandad para que todo cambie. Valga este premio a Rosa Galcerán para seguir en el camino. Porque, si todas y todos decidimos involucrarnos, en un futuro, esperemos que no muy lejano, dejaremos de emitir mensajes como éste y no tendremos que organizar festivales que denuncien la invisibilización del trabajo de las mujeres en el mundo del cómic. Si todo cambia, no tendremos por qué pelear por el reconocimiento público a una anciana que ha entregado toda su vida a un arte que, desgraciadamente, parece haberla olvidado.


ROSA GALCERÀN VILANOVA (Barcelona, 1927)


1937:
Primeras publicaciones en la revista Porvenir.

1942/ 1946: Se une a la productora Diarmo Films y colabora en las primeras películas de animación junto a Arturo Moreno: El capitán Tormentoso, Garbancito de la Mancha i Alegres vacaciones. Alterna este trabajo con colaboraciones en la revista Mis Chicas.

1946/ 1971: Ediciones Toray. Colección Azucena. Dibujante, guionista, fundadora y creadora de la colección.

Ilustradora y poeta ha publicado también el libro Poemes de Tardor (Ed. Poesia Viva, 1997) y Sons y Ressons ( Ed. Comte D’aure, S. L. 2004, eBook).



*Discurso pronunciado en la entrega del Premio de Honor AAC en el contexto del Comicca Fest el pasado 29 de noviembre del 2014. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

Charlando con Dafne en ilustraLab: ¿Dónde están ellas en el cómic?


Desde la Asociación de Autoras del Cómic (AAC) queremos poner un tema sobre la mesa en el marco de ilustraLab: ¿dónde están ellas? Nos preguntamos por el lugar que han ocupado las mujeres en la historia del cómic; el lugar que ocupan en la industria de la historieta hoy.

Desde la AAC proponemos algo parecido a hacer Herstory (Historia de ellas). Pensar el cómic desde una perspectiva de género y hacer repaso de una historia que ha invisibilizado tanto a las grandes creadoras como a las profesionales técnicas, a la vez que se han silenciado representaciones femeninas abocadas a habitar los márgenes.

Desde un punto de vista crítico y constructivo, os invitamos a dialogar, a (re)conocer, a tejer redes y a crecer de forma inclusiva participando en Charlando con Dafne en ilustraLab el próximo 25 de noviembre, a las siete de la tarde, en La Casa del Lector (Matadero, Madrid).

Estarán con nosotras autoras, libreras, editoras y divulgadoras debatiendo sobre el lugar de ellas en el pasado y presente del cómic español. ¡Os esperamos!

lunes, 27 de octubre de 2014

"La edad peliaguda": Tres librer@s recomiendan cómics para niñ@s entre 4 y 10 años




En la exposición 'Metamorfosis', dedicada a los pioneros de la animación Starewitch, Svankmajer y los hermanos Quay es fácil encontrar padres y madres dispuestos a correr riesgos; progenitores y tutoras conscientes de que los niños y las niñas suelen estar más que dispuestos a querer mirarlo todo. En el congreso Mentes Femeninas no fueron pocas las compañeras que nos preguntaron por recomendaciones de cómic para los más pequeños y pequeñas. De este viaje, y alguna que otra conversación con amigas, surge el título de esta entrada: "la edad peliaguda".

La hemos llamado así no tanto por los infantes como por sus tutores legales. Conscientes de la preocupación de muchos de ellos y ellas por saber qué lectura puede ser la más interesante (no nos arriesgamos a decir "adecuada") para las cabezas rebosantes de ideas e imágenes de niños y niñas entre cuatro y diez años, le hemos pedido a tres amigas de la Asociación de Autoras de Cómic (AAC) que nos hagan unas sugerencias fruto de su experiencia y buen hacer a la hora de observar qué se llevan los más pequeños a leer cuando estos creen que nadie mira.


Desde Delirio librería y cómics, Such nos trae dos cómics para disfrutar sin acompañamiento de adultos: Los Señores Formas, un tebeo donde Denís, un niño de siete años, idea y dibuja las aventuras de un triángulo, un círculo y un cuadrado ("Nadie como un niño para hablar su idioma", dice Such); y El zoo de Antón que, junto con La Tirita (ambos de Juan Berrio), suponen una interesante opción para acercarse al mundo de la viñeta muda desde el punto de vista "mágico" e "inocente" de este autor.

Muchas obras no son concebidas para el público infantil, pero los niños y niñas que pasan por Delirio las escogen como sus favoritas. Such ha estado atento a sus elecciones:

Nina, de Agustina Guerrero: "Sorprendentemente, pese a ser una obra dirigida a un público muy específico (su titulo completo es Diario de una adolescente), en la librería goza de un pequeño ejercito de fans que, lejos de estar en plena adolescencia, suelen ser todos niños (que no niñas, por lo que va a resultar que el género es una construcción social)". 

Croqueta y Empanadilla, de Ana Oncina: Historias mínimas, en clave de humor, protagonizadas por dos híbridas. "Pese a estar presumiblemente pensada para un publico adulto, en la libreria gusta una barbaridad entre el publico de siete anueve años". Algo parecido ocurre con Bacon & Friends, tiras cómicas protagonizadas por un bulldog frances ideado por Josep Busquet y Ximo Abadía. "Otra obra que seguramente no se pensó para el publico mas joven pero que, al ser las aventuras de animales en formato cómic, se consigue un lenguaje sencillo y universal que gusta mucho a la clientela más joven". 

No obstante, en el marco de "extrañas elecciones", destaca este librero Curiosity Shop, una aventura de época enfocada a un público adulto de la que son responsables Montse Martín y Teresa Valero. Gusta entre los niños y niñas que bordean la pre-adolescencia. "Siempre me ha dado por pensar que se debe a su tremenda protagonista, Max Prado", subraya Such. 


Cuando el género es lo de menos

Para aquellas y aquellos que ya se las apañan con la lectura sin importarles demasiado el género de cómic que tienen entre las manos, el librero recomienda Las pequeñas aventuras de ¡Súper Jaime! y su cuadrilla, de Daniel Martínez de Leiva y Verónica Álvarez. "Desde como superar miedos infantiles o hacer los deberes haciendo uso de superpoderes que tienen mas que ver con nuestra imaginación y ganas de divertirnos que con picaduras de arañas o venir de extraños planetas". 

También está en esta lista Yotsuba to!, el manga de Kiyohiko Azuma, donde una pequeña muchacha de unos siete años nos hace partícipes de su delirante manera de ver el mundo. Marie Curie, dentro de la colección científicos de Jordi Bayarri; "un cómic al servicio de la divulgación que nos cuenta la historia de esta investigadora, su vida y sus logros en el difícil mundo de la ciencia. Nos quedamos con este cómic por ser la primera mujer en la colección, pero también se puede acudir a sus otros títulos, con Darwin, Galileo y Newton como protagonistas". Y Bandette, de Paul Tobin y la dibujante Collen Coover, un cómic con heroína enmascarada al frente, que resuelve los misterios que la autoridad no es capaz de solucionar.

De entre las apuestas del librero destacamos a Kate Leth, guionista, dibujante y librera feminista, y los cómics de Marceline y las divas del terror y Hora de Aventuras con Fionna y Cake. "Una pasada contar con ellas en estas dos imaginativas historias dentro del universo de Pendleton Ward, con las chicas como protagonistas y ese curioso juego del intercambio de sexo de sus personajes". 


Such también recomienda Bone, la serie de Jeff Smith, obra en la que coincide con otra de nuestras invitadas, Patricia, de la librería Mujeres y Compañía, que es más que leal a un clásico, Calvin y Hobbes, de Bill Watterson.

Su listado de sugerencias empieza con un reto, Lunch Lady, de Jarret Krosoczka. Publicado en la editorial Roca, solo que agotados. Nos asegura Patricia que "merece la pena intentar conseguir este cómic, donde una heroína con identidad secreta desarrolla sus aventuras en un colegio". De 7 a diez años. Repite Teresa Valero, ahora junto a Juanjo Guarnido, con Brujeando, "un cómic que revisa los clásicos tópicos de hadas y brujas en medio de relaciones muy humanas". Recomendado para infantes, al igual que Hilda y el trol, de Luke Pearson, editado por Barbara Fiore. Un cómic protagonizado por una chica a la que le encanta dibujar, como a su madre, que se dedica a ello de manera profesional. Y siguiendo con recomendaciones para los más pequeños, ¡El lobo ha vuelto!, de Geoffoy de Pennart, en la editorial Corimbo. Nos comenta Patricia que "no es exactamente un cómic (no delimita las viñetas; no hay globos de texto/diálogos), pero utiliza muchos de sus elementos para expresar las distintas situaciones". De esta misma fórmula expresiva bebe Tu fantástico y elástico cerebro, de Joann Deak y Sarah Ackerley, en la editorial Juventud. 

Para los que bordean la década o la tienen ya cumplida, Marieta, de Nob, "un cómic que nos narra a través de los recuerdos de la infancia de su protagonista, la época de entreguerras en la Francia más rural. Y para todas las edades, DownTown, de Rodrigo García y Noël Lang (ambas en Dibbuks). "Este es un cómic que refleja una forma de ver y habitar el mundo... y que es importante que los/las peques conozcan, pues trata un tema, el de las personas con síndrome de Down, que requiere no tanto que se integren en la sociedad, como que esa sociedad, que somos todas y todos, integre de veras la diversidad", precisa Patricia.

Concluye esta librera apasionada de los cómics con dos propuestas que, aunque se van un poco de "la edad peliaguda", considera importante destacar: Tamara, mi primera vez, y Nemi, la heroína gótica, dos cómics para adolescentes con hambre de viñetas.


Decálogo de ocho propuestas rápidas

Y terminamos con un decálogo de ocho sugerencias elaborado por Kika Piper, de El Molar, que coincide con Such, de la librería Delirio, en algunos títulos:

1. Los Mumin, colección de Tove Jansson (Cocobooks) - 8 años.
2. Ana y Froga vol. 1 y vol. 2. Anouk Ricard (Blackie Books) - 7 años.
3. De Postre, por Mauro Entrialgo (Fulgencio Pimentel) - 6 años.
4. El zoo de Antón, de Juan Berrio (Colección Mamut, de Bang) - 3 años.
5. La montaña mágica, de Jiro Taniguchi (Ponent Mon) - 9 años.
6. Los señores formas, de Denís Roca (Edicions de Ponent) - 3 años.
7. El Principito, de Joann Sfar (Salamandra) - 10 años.
8. Al final, de Silvia Nanclares y Miguel Brieva (Kókinos) - 7 años. 


Para que el decálogo nos quede en diez, quien suscribe este artículo se ha permitido sugerir dos títulos venidos del otro lado del Atlántico. Perteneciente a la tradición superheroica, la versión mini de Los Nuevos Titanes: Los Pequeños Titanes (ECC), o de cómo aprender a ser un héroe/una heroína desde la más tierna infancia. Y para que la acuarela entre por los ojos de los/las más pequeños/as, La Bruja Madrina, de Jill Thompson, uno de los títulos que más recomiendan artistas tan geniales como el propio Jeff Smith, autor de Bone, o el delirante Bill Sienckiewicz. Como apunte final, un cuento ideado por la propia Thompson, The Little Endless, que bebe del universo creado por Neil Gaiman, The Sandman. Eso sí, para leer en inglés. 


miércoles, 1 de octubre de 2014

Resumen del partido y nueva temporada en la AAC

Empezamos temporada en la Asociación de Autoras de Cómic (AAC). Los músculos se pusieron a tono en septiembre con el anuncio de la retirada del anteproyecto de reforma de la actual Ley Orgánica 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo.



WOMBASTIC cerró sus puertas después de publicar más de 250 imágenes que se han esparcido durante estos meses por las redes y fuera de ellas: en la calle, en manifestaciones, en exposiciones y sobre papel. Se ha hablado de WOMBASTIC en medios nacionales e internacionales, y nos siguen casi dos mil personas en nuestra plataforma en tumblr. De nuevo, gracias. El archivo queda como prueba de la resistencia e insumisión de todo un colectivo.



Para hablar de resistencia e insumisión, de cómo la creación puede ser una forma de rebelión, fuimos invitadas a la mesa redonda del pasado GRAF Barcelona, titulada "Cómic político". También celebramos por aquellas fechas nuestra primera Asamblea General, en el marco del Salón del Cómic de Barcelona. Esto y mucho más puede seguirse a través de nuestros perfiles en Twitter y Facebook.

Para aquellos que os lo perdisteis, recordamos que nos invitaron a participar en la revista Mongolia. En la Feria del Libro de Madrid celebramos un Charlando con Dafne donde se habló de "Ellas" en la industria del cómic. La perspectiva de la autoría, la edición y la distribución puestas en común y debatidas en mesa redonda justo antes del corte veraniego. 




Esta nueva temporada comenzamos fuerte. El congreso Mentes Femeninas ha querido contar con la AAC para llevar a Granada nuestro punto de vista sobre el cómic. Para ir calentando motores, nos pidieron entrevistar a una mujer que conoce estos temas mejor que nadie. Promotora de la asociación, Marika Vila habla de cómic y mujeres en el siguiente video.





El primer fin de semana de octubre, otra de las promotoras de la AAC, Elisa McCausland, y una de las responsables de WOMBASTIC, Susanna Martín, estarán en este congreso hablando del cómic hecho por mujeres desde una perspectiva crítica y constructiva. Desde la Asociación de Autoras de Cómic, dispuestas a dialogar, a (re)conocer, a tejer redes, a crecer.

¡Comenzamos!

jueves, 29 de mayo de 2014

Machiko Hasegawa: La pionera del manga

Por Marc Bernabé

La explosión del manga para chicas en Japón se dio a partir de más o menos la mitad de los años 70, cuando por fin se incorporaron como profesionales jóvenes dibujantes que se habían criado con las historias de Osamu Tezuka y Shōtarō Ishinomori. Estas chicas, nacidas alrededor del año 1949, reciben el nombre de “Grupo del 24”, ya que el año 24 de la era Shōwa (reinado del emperador Hirohito) se corresponde con nuestro 1949, y proporcionaron al manga para chicas el estatus que por fin se merecía. Si hasta ese entonces el shōjo manga había consistido principalmente de historias más bien lacrimógenas sobre huérfanas, princesas que esperan a su príncipe, bailarinas de ballet (consagradas o aspirantes) y demás, fue a partir de la llegada en masa de mujeres dibujantes al manga cuando la calidad y variedad del manga para chicas aumentaría de forma exponencial e incorporaría todo tipo de temáticas, como la ciencia-ficción, el horror, la historia clásica o moderna, y lo que nos podamos imaginar.

Esta introducción sirve para que seamos conscientes de que los primeros 25 años de manga moderno (si consideramos que el “manga moderno” surgió a raíz de la revolución que Osamu Tezuka generó con su obra Shin-Takarajima en 1947) se escribieron sin casi participación de las mujeres y que incluso el manga para chicas estaba dibujado por hombres. El propio Tezuka, así como otros grandísimos pesos pesados de la historia del manga como Shōtarō Ishinomori, Fujiko F. Fujio, Fujio Akatsuka, Kazuo Umezu y muchos otros, dibujaron shōjo manga en los años 50 y 60. El motivo era básicamente el estatus de la mujer en Japón, que debía dedicarse a las labores del hogar y raramente trabajaba fuera de casa una vez contraía matrimonio. Por supuesto, dedicarse a algo tan “indigno” (en la época) como dibujar manga, y más si eras una chica, estaba mal visto por cualquier familia que se preciara, lo que dio como resultado que poquísimas mujeres, hasta mediados de los años 70, pudieran dedicarse a ello.

Como con todo, por supuesto hubo excepciones a esta norma, sobre todo una muy grande: Machiko Hasegawa. El nombre de Machiko Hasegawa (1920-92) es uno de los más prominentes en la historia del manga. De hecho, rompe el propio marco del manga y va más allá: es uno de los nombres más famosos de la posguerra japonesa y uno de los personajes más influyentes en la sociedad japonesa moderna. No sé muy bien si a Hasegawa se la puede considerar mangaka en el sentido más habitual de la palabra, puesto que su obra estuvo siempre centrada en las tiras humorísticas en periódicos, así que no es una autora “típica”, de las que publica en revistas de manga. Por lo tanto, está situada un poco entre lo que sería el manga, lo que sería la caricatura y lo que sería el “periodismo costumbrista inocente”.

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Machiko Hasegawa, mujer modesta por naturaleza, fue discípula directa de Suihō Tagawa, el dibujante de manga más conocido en la preguerra gracias a su personaje Norakuro, un perro militar que en los años 30 llegó a ser considerado “el Mickey Mouse de Japón”. En el estudio de Tagawa, Hasegawa aprendería todo lo necesario para convertirse en una dibujante de manga profesional. Poco más tarde empezó a hacer sus pinitos dibujando historietas y en 1946 empezó a dibujar unas tiras diarias de periódico tituladas Sazae-san. En 1949, la serie Sazae-san pasaría a las páginas del periódico nacional Asahi Shinbun y no las abandonaría hasta 1974, cuando la autora quiso, por decisión propia, terminar la serie. Sazae-san se convirtió en un icono de la cultura popular japonesa y a menudo se la menciona como un verdadero documento de la posguerra japonesa y su posterior “milagro económico”. Así, en las primeras tiras, Sazae tiene que sufrir para conseguir cupones de racionamiento y recurrir a la picaresca para superar la miseria y la carestía de comida y mercancías, mientras que con el paso del tiempo se casa, tiene un hijo y se enfrasca en conseguir las “tres joyas de la corona” (televisor en blanco y negro, lavadora y nevera). En definitiva, va evolucionando junto a la propia sociedad japonesa.

Sazae-san es uno de los mangas más queridos por los japoneses. La popularidad de esta serie se pone de manifiesto sobre todo en su serie animada, en antena desde el año 1969 (y sigue en antena), récord absoluto de longevidad para una serie animada, y encima siempre se coloca como líder absoluto de audiencia cuando se emite, semana tras semana, los domingos por la tarde. Como anécdota personal, cuando le digo a algún japonés o japonesa de cuarenta o cincuenta años para arriba que me dedico a traducir manga y anime, hay muchos números de que una de las primeras preguntas que me haga sea “¿Y Sazae-san no la vas a traducir?” Lógicamente, ellos no se dan cuenta de que este anime es tan y tan costumbrista y “soso” para el gusto occidental que ninguna distribuidora se atrevería a comprar sus derechos, y tampoco ninguna televisión se atrevería a emitirlo por temor a un descalabro importante en las audiencias.

[sazaesan1.jpg]


Así pues, pese a las escasísimas mujeres dibujantes profesionales de manga que hubo en el largo período que va desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de los años 70, al menos una de ellas, Machiko Hasegawa, no solo consiguió ser reconocida, sino que además se erigió como una de las creadores más incluyentes y queridas de todos los tiempos.



Si quieres saber más, puedes visitar las varias entradas que le dedico en mi blog MangaLand: